Menopáusicas ¡a las barricadas!

Menopáusicas ¡a las barricadas!

Las mujeres nos pasamos la vida luchando contra estereotipos y sometidas a presiones culturales y sociales de toda índole.

A los 10 todo es rosa.

A los 20 tienes que estar buena.

A los 30 tienes que estar buena, tener novio (y casarte) y ser madre.

A los 40 tienes que haber parido mínimo dos hijos (tener “la parejita” es un #epicwin) haber desarrollado una brillantísima carrera profesional (por supuesto, el hecho de que tu marido te ayude mucho en casa, es un factor decisivo para el correcto desempeño de tu labor profesional y por ende, para la consecución de ese éxito laboral, claro) Debes cuidar de tus hijos, ver cómo engorda sin complejos ni presiones (ser fofisano SÍ mola) ese que te ayuda tanto y gracias al que has podido ser esa gran profesional y, por supuesto, seguir estando buena.

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Y un día, camino de los 50… El cataclismo, el apocalipsis, el fin. Se acerca la menopausia y con ella las presiones sociales, a las que hay que unir las fisiológicas, y los mitos y los tabúes. Se activa el botón OFF y te esfumas de la vida social y de los medios junto con tu capacidad para reproducirte. Cuando una mujer ya no es capaz de gestar, al parecer deja de existir para la sociedad. ¿Es nuestra única función la reproductiva? Ya os digo yo que no.

Los valores culturales y sociales tienen un peso específico en esta época de la vida femenina y prueba de ello es que, por ejemplo, las japonesas no presentan sofocos, o la suecas mantienen su libido intacta durante la menopausia. Intuyo que el truco está en no sucumbir a los (malditos) valores sociales y culturales impuestos, de ninguna manera. E ignorar el miedo. En esta sociedad, mientras que a los hombres les está permitido envejecer, puesto que sus roles son dominantes y van más allá de lo reproductivo, nosotras hemos de dar un paso atrás y hornear bizcochos para nuestros nietos.

Pues no.

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La desaparición de nuestras hormonas no arrastra a nuestra sexualidad a un pozo oscuro e ignoto. Dejar de producir estrógenos no es la capa de invisibilidad de Harry Potter.

Sí, la producción de estrógenos desciende y se desequilibra con respecto a la de testosterona, y curiosamente, las mujeres empezamos a tener comportamientos más “masculinos”. Posiblemente esto sea lo que contribuya a que algunas especies de grandes mamíferos se estructuren en sociedades matriarcales, en las que hembras ancianas son las responsables de transmitir información relativa al medio y a la educación de las crías, a hembras adultas. Y seguramente, ese desequilibrio sea lo que contribuya a que algunas tengamos ganas continuas de sexo.

Las mujeres que rondan (rondamos) los 50 han (hemos) ganado visibilidad y presencia social, aunque paradójicamente, la sociedad no esté preparada para recibir a hordas de cincuentañeras indiscutiblemente activas, dispuestas a todo. Seguimos siendo jóvenes y no nos resignamos a perder nuestra vida sexual; mantenemos aspiraciones laborales y hemos desterrado las tabúes y las presiones sociales.  Las que han tenido hijos disfrutan ahora de una mayor independencia y las que no, es más que probable que no se lamenten por ello.

Así pues, tras mucho pensar y reflexionar sobre todo lo dicho, y tras constatar que mi premenopausia es mi segunda adolescencia, que pienso disfrutarla, y que sin duda alguna, estoy mucho mejor que a los 30 en absolutamente todos los aspectos de mi vida, os dejo mis premisas de premenopáusica rebelde.

  1.  A los 50 se puede estar buena.
  2. Si no estás buena te importa un carajo, porque eres mucho más sabia, que no más vieja.
  3. El magnetismo de una mujer madura es irresistible. Y no hablo de físico. Recomiendo tener a una “madura de referencia” y si ronda los 60 mejor: son mujeres FASCINANTES.
  4. El sexo es posible. De hecho, el sexo es mucho mejor que a los 30, y suelen ser los hombres de nuestra edad los que no están a la altura (Aunque ellos no lo van a reconocer. Recordad: ellos no envejecen y son unos machos siempre, y si no se les pone dura, es porque tú no sabes ponérsela) Hay que tener mucho sexo, aunque sea solas.
  5. Del punto 4 se infiere el que muchas (mu-chí-si-mas) mujeres de esta edad busquen un amante y que éste sea más joven que ellas. Empiezo a comprender las relaciones entre mujeres que rondan los 50 con hombres que aún no tienen 40. Dicen que es muy recomendable.
  6. Has aprendido a decir NO.
  7. Lo practicas.
  8. Importante: ser premenopáusica o menopáusica no es una enfermedad y no debe tratarse como tal. La medicina se empeña en tratar procesos fisiológicos naturales e inherentes a la condición femenina como si fueran enfermedades, algo que resulta agotador. Menopáusica tampoco es un insulto. Y repito: NO ERES VIEJA.
  9. Se puede y se debe ser feliz sola. A partir de esta edad hay que tener aun más claro que quien no suma, resta y que donde no se te quiere no has de estar. Y que, por supuesto, no tenemos ni edad ni ganas de hacernos huecos a codazos en la vida de nadie.
  10. Haz lo que te de la real gana. Siempre.

Menopáusicas, ¡a las barricadas!

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8 thoughts on “Menopáusicas ¡a las barricadas!

  1. Me ha encantado. Tengo 52 años, ya no soy premenopáusica porque esa etapa comenzó algo pronto y ya vivo mi menopausia hace pocos años. Como las japonesas, no tengo sofocos. Como las suecas, mi libido está mejor que nunca. Sigo viéndome atractiva y los hombres que me interesan también. Estoy mejor que a los 30 en todos los aspectos, aunque mi ombligo haya pasado de ser redondo a ser horizontal por causa de la gravedad en la piel. Cogí peso al principio pero se fue sin hacer nada, porque soy anárquica con lo que como y me gusta la cerveza. No he ido al médico a ‘tratarme’ la menopausia y me siento bien. Soy la misma de siempre, joven y alegre, pero más sabia. Y me alegro infinitamente de haber dejado de tener la visita mensual de la regla y de no tener que preocuparme más por la reproducción, lo cual me hace disfrutar más de mi sexualidad.
    Un beso.

  2. Muy de acuerdo con que se visibilice la menopausia y en desmontar el mecanismo machista que nos trata de trasto inútil por no estar en edad reproductiva. Dicho lo cual, tengo 42 años, estoy premenopáusica, y mis cambios de humor me tienen hasta más arriba del techo. No creo que haya que medicalizarlo todo, pero si toca medicarse -con la menopausia, como con la regla o el parto- si se hace responsablemente y ayuda, no lo veo mal. Y creo que además de la batalla afectiva y sexual tenemos por delante otra más, quizás todavía más importante: la de ocupar puestos de relevancia en profesiones, medios e instituciones. Me preocupa bastante menos que me vean o no como una Cougar que el hecho de que en los anuncios se me considere la tonta (véase la abuela que nunca lava con el detergente correcto) o directamente no aparezca; o que se dé por hecho que no puedo desempeñar muchos trabajos con autoridad. Dicho lo cual, ¡me apunto a esa barricada!

  3. Yo ya menopáusica desde hace unos meses y he pasado una premenopausia de libro: sofocos, taquicardias, ansiedad, sensibilidad, dolores de cabeza, me engoerdé 10 kgs, etc etc.. Un verdadero coñazo, pero aqui estoy, ahora mejor que nunca, suerte que ya he pasado esa epoca que duró casi 4 años. Por fin, libre de la menstuación que ha condicionado mi vida siempre. Ahora estoy muy bien y sexualmente igual que antes..

    1. Experiencia valiosísima la tuya. Efectivamente, no todas las pre menopausias ni las menopausias son iguales.
      Lo importante es que tengan (tengamos) claro que no se acaba el mundo ni dejamos de ser menos mujeres por ello.
      Gracias por pasarte por aquí.,

      Un beso.

  4. MI menopausia llegó hace 8 años. Al principio fue un horror: sofocos, sofocos y más sofocos además de 10 hermosos kilos que redondearon aun más mi ya redondeada figura. El consejo más sensato lo recibí de mi médico: el cuerpo se tiene que reajustar, dale tiempo y todo volverá a la normalidad o casi, Me dijo qué podía tomar para los sofocos y listo.
    Así fue, a los dos años de los 10 kilos 8 decidieron abandonarme por su cuenta y riesgo (no intenté retenerlos, por supuesto) y los otros 2 … me acolchan los viajes en coche 🙂
    Mi sexualidad es la que era pero en versión mejorada. A mis 53 años y dos hijos criados he decidido que ya es hora de vivir más con mi pareja y mis amigos, disfrutar del día a día y dejar tiempo para lo que realmente me hace feliz.

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