Los #locosdelcoño

Los #locosdelcoño

Corren ríos de tinta sobre las locas del coño, esas mujeres neuróticas, obsesivas, con millones de manías molestísimas, peligrosas, toxicas, dañinas, que son la encarnación de mal en la tierra  y cuya existencia se nutre de la necesidad de amargar la de los sufridos hombres que tienen la mala suerte de ¿encoñarse? con ellas. Y les hacen llorar. Mucho.
Pobres.

Mientras ellas (¿nosotras?) llevamos la fama, tenemos al #locodelcoño cardando la lana en silencio. También tiene lo suyo y aunque no lo parezca haberlos, haylos

Queridos #locosdelcoño, ¿os gustan las listas? ¿Os gustan los topicazos sobre mujeres, feminazis y locas del coño? Probad de vuestra propia medicina.

 

Cómo reconocer al #locodelcoño

Tienen el Men´s Health en el baño. Cientos, miles de ejemplares con artículos sobre “Cómo llevar pantalones pitillo con americana y estar sexy”,  “Tu six pack y tú: hombre y acero“, “La camiseta con escote, tu nueva aliada” “Cómo ser el Casanova del SXXI: cinco trucos infalibles”  o “Retarda tu eyaculación hasta una hora” marcados, Y SUBRAYADOS.

Los #locosdelcoño tienen muchos tipos de perfumes distintos, con nombres como “Ambition pour L`homme“, “Wild horse” o “Sex in the night” pero están peleados con el cepillo de dientes y la ducha. SÍ, LO ESTÁN.

Ponen nombre a su pene y a los pechos de sus parejas. Y que es lo peor:  hablan con ellos. El #locodelcoño ama a su pene por encima de todas las cosas.

Los #locosdelcoño se visten como si tuvieran 15 años menos, lo que a veces resulta terrorifico. Les da por los pantalones pitillo, las camisetas con escote y jerseys tres tallas más pequeñas. Son jóvenes, ellos lo saben, el resto lo ignoramos. Tanto pitillo y tanta apretura hace que algunos acaben pareciendo un híbrido entre papa Noel y un hípster. Además los #locosdelcoño hacen posturitas en el espejo de casa y del gimnasio, al que van a creer que endurecen sus abdominales dos o tres veces por semana.

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Ven cosas de machos en la tele. De megacontrucciones chungas, supersubastas,  supervivientes o coches tuneados por y para machos. Programas en los que, el contenido cultural, de aparecer, lo hará en trazas; programas que son testosterogénicos. Un #locodelcoño no reconocerá JAMÁS qué tipo de rancho televisivo consume y delante de tus amigos jurará estar enganchado a series de culto. OH-SÍ.

Suelen tener un relación “muy particular” con su madre. Muy, muy particular. MUCHO. Y con su coche. También.

Detestan a tus amigos (algo en común con su congéneres femeninas) tratan de aislarte de ellos y manipulan, manipulan, manipulan para que te sientas culpable cuando quieres ejercer tu derecho a tener una vida al margen de ellos.

Si tienen Twitter (que lo tienen), se pasan la vida pseudomencionando a sus ex y contándonos cosas de su ¿interesantísima? vida que no nos importan absolutamente nada. Como la hora a la que desayunan, las tetas de la camarera, cuándo tienen sexo y con quien. Todo esto con la nada madura intención de chinchar a una mujer a la que, ya os digo yo, le importa un carajo lo que haga el susodicho… Los #locosdelcoño se creen graciosos. Y-no-lo-son.

Su moto es como el gato de las #locasdelcoño. Su Instagram es una oda continua a su caballo de acero, a su imán de chochetes, a su válvula de escape, su puerta a la libertad su bla, bla, bla…

Un #locodelcoño no lee, pero sabe de todo. Y más que tú. Hombre ya…

Un #locodelcoño alardea. De-to-do.

Coleccionan cosas inservibles (como la Me’n’s Health, que es el Cosmopolitan de los machotes)

Los #locosdelcoño se reconocen y se aceptan. Conforman manadas, al contrario que la #locadelcoño, que actúa sola. Ellos hablan de sus cosas de locos del coño, como pechos, culos, felaciones y programas de hombres con testosterona, mientras se fichan secretamente los modelos de pantalón pitillo, las camisetas con escote y se miran el diámetro de las panzas los unos a los otros, tratando de calcular por cuántos centímetros se ganan. Intercambian ejercicios para los abdominales (de Men´s Health, ofcors)  y si se vienen arriba, pueden acabar haciendo dominadas (“sólo puede quedar uno”) colgados de columpios, jaleándose los unos a los otros. OH-SÍ.

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Creen ser un compendio de buenas maneras con piernas (embutidas en los famosos pantalones pitillo, sí) Pero los #locosdelcoño son especialistas en emborracharse cuando no deben y dejarte en ridículo en ese restaurante tan coqueto que te recomendó tu mejor amiga y al que posiblemente te nieguen la entrada para siempre jamás.

Lo verdaderamente triste es que un #locodelcoño no sabe que es un #locodelcoño. Ellos creen que son hombres normales y hasta llegan a parecerlo, por lo que pasan desapercibidos, algo que les hace tremendamente peligrosos, y te enganchan. Y cuando ves el primer pantalón pitillo y el primer escote en una camiseta sabes que no hay marcha atrás, y que te toca salir corriendo.

Y puede que los #locosdelcoño sean realmente unos tontos de las pelotas, o no. Y que este post sea conjunto de topicazos misándricos feminazis y yo me haya pasado. O no…

 

 

2 thoughts on “Los #locosdelcoño

  1. Pues mira, ya he aprendido una cosa más. Nunca me han llamado loca del coño, pero después de leer tu post me queda claro que nunca he dado señal alguna de serlo. Y de lo que más me alegro es de no conocer a ningún loco del coño macho, qué tremenda pereza, por Dior… Lo único que he reconocido en tu artículo es lo de poner nombre a su propio pene. Tuve un novio a los 20 que lo hacía, aunque no fuera un loco del C -era un loco, sin más-. Manolito, se llamaba el cacharro. Échale…

    1. Lo loca del coño es la salida fácil para el machito de turno cuando se encuentra con una mujer con la que no puede. Todas y todos somos susceptibles de sucumbir a las emociones y esto, si se trata de una mujer, nos convierte en locas del coño. Tópicos y más tópicos..

      Yo sí me he topado con algún loco del coño y tela…

      ¿Manolito? GUADAFAC!

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