Dejadnos el feminismo en paz

Dejadnos el feminismo en paz

feminismo

 

El feminismo es el enemigo a batir por los ignorantes, por el macho ibérico “follasuecas”  que no entiende ni quiere entender, por el saco de testosterona que ve amenazado “el imperio del pene” y que no sabe de igualdades, por el cortijero de vaginas del “todas putas” que pasa del “hola guapa, qué polvo te echaba” al “zorra-feminazi-mal-follada” por obra y gracia de un “mira, tú a mí no me hablas así ¿te queda claro?“. Esos, todos, defensores de la cultura de la violación y del “si va vestida así, algo querrá”.

El feminismo es la piedra en el zapato de aquellos que lo oponen al machismo, el grano en el culo de los indigentes mentales que entonan el burdo sonsonete del “ni machismo ni feminismo, yo quiero igualdad“. De aquellos de que te cantan la de “lo que vosotras queréis ahora  es dar la vuelta a la tortilla” sin saber que esa afirmación lleva implícita un reconocimiento del dominio del hombre sobre la mujer. E inferioridad. Mucha. Toda.

Dejadnos el feminismo en paz y ayudad a luchar contra esta (in)cultura de la violación, porque aún hoy seguimos educando a la niñas para no ser violadas en lugar de concienciar a los niños (y no tan niños) de no violar; luchemos contra ese derecho de pernada adquirido por ellos, por vosotros, a lo largo de siglos, consistente en sobar (de ahí para arriba) sin remilgos a una mujer que se exhibe en público, “porque es así y porque aquí manda mi pene” y porque si te muestras, quieres que te toquen y eso va a misa (lo dicen sus penes, los vuestros)  Y si no quieres, aprieta las piernas fuerte y vístete de otra manera, no seas libre, no decidas qué ponerte y qué quitarte.

Dejadnos enseñar a nuestras hijas que han de erradicar el miedo que han padecido y padecen sus madres a ser violadas, que ellas son libres y son suyas y de nadie más,  y dejadnos enseñar a nuestros hijos a desterrar el concepto machista de posesión sobre las mujeres, dejadnos mostrarles que no somos objeto, sino sujeto sexual, con libertad de elección y capacidad para decidir con quién, cómo, cuánto y hasta cuando y que NO ES SIEMPRE NO. En el momento que sea. NO ES NO. Que sepan, que graben a fuego en su cabeza que usar el cuerpo de una mujer sin su consentimiento, es inmoral, es incívico, Y ES DELITO.

Dejadnos el feminismo en paz y con ello, nuestros úteros, que no son fábricas de individuos puestas a disposición de esta sociedad patriarcal y de su educación judeocristiana, que somos libres a la hora de decidir si queremos ser madres o no y no somos más o menos mujeres por ello.

Dejadnos el feminismo en paz y no hagáis del porno el padrenuestro sexual. Nuestras perversiones, que las tenemos, son nuestras, como nuestras fantasías, y no las que dicta un industria machista que ha cosificado a la mujer, que la ha hecho indefectiblemente hermosa, perfecta, dispuesta  y sumisa, un bello (y atlético) envase de penes y semen. Porque ser sumisa en una relación sexual también es una elección, NUESTRA ELECCIÓN. y no la norma.

Dejadnos el feminismo en paz y reconoced que nos asesinan, no morimos a manos de ellos, de vosotros, aunque la prensa se empeñe en maquillarlo. Existe el terrorismo machista. Lo sabéis, lo sabemos.

titulares

‘Sólo el 0,006% de las denuncias de maltrato se declaran falsas’ 

Entrevista a Pilar Martín Nájera, fiscal de Sala delegada de Violencia contra la Mujer

Nos nos expliquéis, no nos enseñéis: no-lo-ne-ce-si-ta-mos. Abandonad vuestra superioridad moral. No somos putas por desvestirnos delante de quién queremos ni somos putas por no hacerlo cuando vosotros queréis. No vamos a callar, no vamos a consentir, no vamos a acatar.
Revisad vuestros comportamientos machistas, esos que lleváis mamando siglos y erradicadlos. Reeducaos. Reconvertíos. Mutad. Lo que sea. Pero haceos hombres de verdad y de una vez por todas. Y hacedlo ya.

El feminismo, queridos, es necesario. Llegó hace tiempo y lo ha hecho para quedarse. Acostumbraos.

4 thoughts on “Dejadnos el feminismo en paz

  1. No. Pienso que no hay que dejar al feminismo en paz. Porque eso es justamente lo que hacemos a diario. “Yo no soy un violador”, “Yo no soy un maltratador”, “Yo no soy un asesino”…… Mirar a otro lado. Dejar a la Mujer una lucha que es de todos. Implicación. Al feminismo hay tocarlo, cuando menos por un ejercicio de empatía. Y que duela. Ahí vamos por un camino correcto.
    No soy feminista, E igual, a estas alturas de mi vida, no llegue a serlo. (El que nace lechón….) Pero desde que era un mocoso se que nadie tiene derecho a poner una mano encima a otra persona. Que nadie tiene derecho a que otra persona haga algo en contra de su voluntad. Que cuando se presencia un acto de abuso por presunta superioridad no se mira a otro lado aunque te lluevan hostias como panes. Porque somos iguales en deberes y derechos. Y si no es así hay que ponerse a ello. Aviso: te vuelven a caer hostias como panes.
    No. No pienso dejar al feminismo en paz. Quiero aprender a ver las nuevas formas de opresión, que por miopía cultural-generacional se me escapan.
    Gracias M. Ángeles.

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